lunes, 24 de octubre de 2011

Olvidé lo desconocido


Se marchita el reloj.
Las gotas de tiempo caen incesantes.
Gusto de matar las serpientes con un arpón.
Rarezas de loco... de escritor.
Puentes que no existen más que en mi cabeza y mi corazón.
A mitades se pudre el corazón.
Qué lejos está el quiosco aquel de mi primer dolor.
La herida duerme y despierta si la molesto.
Mis amigos... Mis enemigos.
Quizá sean los mismos vistos con cristal distinto.
Las sirenas me llaman... allá ellas.
Reventé hace mucho mis oídos por miedo... por conveniencia.
La vida sólo es una vez. O quizá nunca.
Parado en la orilla veo zarpar mi barco.
Se ha olvidado de mí.
De este pasajero que nunca conoció.

martes, 27 de septiembre de 2011

La noche de las lunas rotas


¿Y ahora cuál es el juego?
Me quema tu hielo y me hiela tu calor.
La cabeza.
En el cerebro se licúan sentimientos, ideas, sensaciones.
Muertes.
Cadáveres que resucitan, que surgen de sus cenizas.
El guerrero que mandé a matarte se enamora.
Defensas traicioneras.
Pecados que se acumulan, que giran y se consumen.
Surtidores de fuego que me abrasan la garganta.
¿Celos?
Noche de las lunas rotas.
De piedras en los bolsillos, y de juegos mortales.
Cuando decidí dejarte me abriste la puerta... y no sé para qué.
¿Quieres que entre o sólo es tu manera de vengarte?
No lo sé.
Abscesos de tu nombre que me llenan de pus los labios.
Multiplico nuestros días por las lágrimas que vertimos.
Por las noches que no rompimos juntos.
Fiebre cadenciosa y bestial.
El día que pensé olvidarte me partí en dos pedazos.
Y la luna nada en líquidos carmesíes.
Círculos.
Punto de partida y de llegada.
Arco iris lacrimoso y triste.
Y el estómago revuelto por esta angustia pétrea.
Gigantes de igual fuerza disputándose mi pecho.
Tú contra ti misma.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El Océano sin sirenas


Navego por el océano sin sirenas.
Sus sombras se reflejan sobre las olas que me golpean en la cara.
Y mi sal se confunde con la del mar.
Mi furia de tifón se estrella contra la costa y la muerde y me araña.
Nos desgarramos mutuamente las escamas.
Y al no tenerlas, las invento.
Escribo sus nombres en la arena para que la marea se los lleve siempre.
Para que ni ellas sepan nunca que se incrustaron en el coral carmesí.
<=< Peces atrapados en el anzuelo <=<
Piercing letal y oferente de una nueva vida.
Con el labio desgarrado merodeo por otras playas, sin saber qué deseo.
Morir por comer gusanos, o terminar muerto por el hambre.
Boqueadas de aire venenoso.
Marismas donde antes hubo múltiples océanos.
Corazón de trilobite, fósil de cupido.
En un desierto milenario, un niño del futuro encontró un pez sin corazón.

El llanto del dragón


Entre las escamas del dragón, escurren gotas rojas.
Sangre de Valkiria.
El dragón sangra sin ser el herido.
Se pierden las noches y los días en sus ojos.
Furia dormida entre algodones.
Corazón de dragón.
Granada desgajada.
Sudando sueños muertos.
Llorando días perdidos y preciosos.
Sangrando lágrimas de Valkiria.
Gemidos de dragón arrepentido.
Ser mítico desgarrándose los párpados.
Para llorar con sangre tu llanto.
Para poder ver si lo perdonas.
Caída de las hojas.
Doce llagas calcinantes.
Fuegos fríos y terribles.
Lágrimas congeladas y perennes.
Con llanto de dragón él suplica y gime.
Y con su garra te ofrece su corazón recién sacado.
Doce llagas calcinantes.
Y tus lágrimas quemándole la epidermis.

Lágrimas de Valkiria


Hoy tus ojos me asesinan de nuevo... y por vez primera.
Mil estupideces juntas derribando... matando lo más hermosos.
¿Cómo matar el pasado?
No puedo cambiar las horas... recuperar los minutos que desperdicié.
Ya no lloraré.
No lamentaré lo que perdí a propósito... y sin saberlo.
Ni con el llanto de toda mi vida resarciré una sola lágrima tuya.
Ya que estoy perdido busco el camino florido de tu sonrisa y de tus ojos.
Nos separa un abismo que excavé inmisericorde. Que has anegado con tus lágrimas.
Donde antes había flores crecieron espinas... y la sombra de otro.
Pero no distingo de tan lejos.
Tendré que acercarme para ver si es cierto...
... saltaré desnudo entre las zarzas para purificarme...
... para hacerme digno, al menos de tu perdón.
Sólo el líquido de mis venas es digna ofrenda para mi diosa congelada...
... olvidada estúpidamente.
Llegará un adepto que sepa distinguir el diamante verdadero del vil cristal.
Otro sin ceguera... con corazón de Berzerker y no de pollo.
El preso va por la milla verde.
Y está dispuesto,... mas no listo.
No puede cambiar lo que hizo,... pero hará lo que pueda... lo que te merezcas.
Y aunque no es un héroe... al menos, por una vez...
... demostrar una valentía que no es suya,... pero que tú le enseñaste.
Lavar con su sangre, tus lágrimas de Valkirya.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

De cristal y de navaja


Me amputaste el arcoiris de los ojos y le robaste a la pluma su candor primigenio.

Le diste a mis letras la lengua de la serpiente y cambian de piel cuando les da la gana.

Unas veces tengo pensamientos de barítono, otras descienden hasta los infiernos.

Siendo tan pequeña tienes el poder de los titanes.

Te gusta devastar mi corazón con tus caprichos de princesa arrogante,

sabiendo que un beso construye nuevos castillos en el aire.

Te pareces a la brisa matutina que todos las sienten, pero nadie puede poseerla.

Eres libre como cometa del espacio, girando en torno mío, presumiendo las cadenas que me impones.

Tienes besos de cristal y de navaja.

Se me hacen llagas las caricias que no me das... ni me darás nunca.

Parece mentira que me queme con tanto hielo.

Si supieras, si tan sólo lo imaginaras... pero no sabes hacerlo.